Dos cerezas unidas por sus tallos cuentan casi una pequeña escena. La forma redonda, el brillo en la piel y la curva del rabito dan movimiento a un dibujo de cerezas para colorear que puede resolverse con pocos colores, pero con mucha intención.
El rojo oscuro no es obligatorio: también hay cerezas más claras, casi granates o de tonos amarillentos según la variedad. Los tallos verdes o marrones ayudan a separar la fruta del fondo. Esta imagen resulta útil para hablar de pares, unión, simetría y tamaño pequeño, además de introducir la idea de frutas con hueso en miniatura.
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