Un grupo de bananas cambia la lectura respecto a una sola pieza. Las curvas se repiten, se superponen y crean una composición con ritmo. Este dibujo de bananas para colorear permite distinguir fruta individual y racimo, además de observar cómo unas formas similares ocupan el espacio.
Los amarillos pueden variar entre una banana y otra para evitar monotonía. Algunas manchas marrones indican madurez, mientras los extremos más oscuros aportan realismo. La escena también sirve para hablar de alimentos que se transportan en manos o racimos, de mercados y de cómo una fruta muy cotidiana puede convertirse en ejercicio de volumen y repetición.
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