La mandarina pelada tiene una gestualidad muy reconocible: cáscara abierta, gajos separados y sensación de aroma fresco. En este dibujo de mandarina pelada para colorear, la fruta aparece como algo que acaba de pasar por las manos, no como una pieza quieta en el frutero.
Los gajos permiten diferenciar formas pequeñas dentro de una estructura común. La cáscara puede pintarse con naranjas más intensos por fuera y tonos claros por dentro, mientras las hebras blancas añaden detalle sin complicar demasiado. También sirve para comparar mandarina y naranja: ambas son cítricos, pero su tamaño, piel y manera de comerlas no son iguales.
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