Este perrito tiene la cualidad de los personajes simples: puede pertenecer a muchas historias distintas. Tal vez espera a su dueño, acaba de encontrar una pelota o está escuchando un sonido fuera de la escena. Un perrito kawaii no necesita exceso de detalles para despertar imaginación; sus formas abiertas invitan a completar el contexto.
Desde el punto de vista del aprendizaje, imaginar lo que ocurre antes o después de la imagen favorece el lenguaje narrativo. Se pueden nombrar acciones, lugares y emociones a partir de una sola figura. Por eso un dibujo de perro para colorear funciona bien tanto en casa como en el aula: combina expresión artística con conversación.
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