Las huellas introducen una historia silenciosa: alguien llegó hasta el muñeco, caminó alrededor o quizá se alejó después de construirlo. Un Muñeco de Nieve con huellas convierte el dibujo en una pequeña escena con pasado, porque las marcas en la nieve sugieren movimiento aunque no aparezcan personas cerca.
Colorear huellas exige observar la diferencia entre una superficie lisa y una zona hundida. Los bordes pueden llevar sombras azuladas o grises para indicar profundidad, mientras el resto del suelo conserva tonos más luminosos. Este detalle también permite hablar de dirección, secuencia y rastros: cada pisada ocupa un lugar y juntas forman un camino que guía la mirada por la página.
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