La serpiente látigo debe su nombre a su cuerpo delgado y veloz, capaz de desplazarse con una agilidad que recuerda a una línea en movimiento. En este dibujo de serpiente látigo para colorear, la postura desplazándose puede interpretarse como una trayectoria: una curva rápida que atraviesa el papel y deja sensación de energía.
Los tonos naturales pueden variar mucho según la especie y el entorno, desde marrones secos hasta verdes apagados o grises. Más que una serpiente pesada, aquí interesa la ligereza: cabeza fina, cuerpo estrecho y movimiento activo. Este dibujo de serpiente desplazándose ayuda a relacionar forma y función, porque un animal alargado y esbelto tiene ventajas claras para moverse entre hierbas, ramas y piedras.
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