El cubo en la cabeza ofrece una alternativa simpática al sombrero tradicional. Su forma recta, con bordes y ángulos, rompe la suavidad redondeada del cuerpo. En este dibujo de Muñeco de Nieve con cubo, el accesorio aporta humor visual y una oportunidad clara para trabajar líneas, planos y colores más sólidos.
Un cubo metálico puede pintarse en gris, azul acero o incluso con reflejos claros; si se imagina de plástico, admite rojos, verdes o amarillos intensos. Esa decisión cambia el carácter del muñeco. La imagen funciona bien para comparar formas geométricas: círculos en el cuerpo, triángulo en la nariz y cilindro o prisma en el cubo. Todo aparece integrado en una escena sencilla de invierno.
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