La nevada añade ritmo a la página. Cada copo, aunque sea pequeño, participa en la sensación de frío y movimiento. Un Muñeco de Nieve bajo la nevada no parece estático del todo: el ambiente cae alrededor de él, suaviza los contornos y transforma el fondo en parte activa de la imagen.
Los copos pueden colorearse con mucha delicadeza para no competir con el personaje principal. Un fondo azul pálido, gris perla o lavanda suave ayuda a que la nieve se distinga mejor. Esta composición permite experimentar con densidad visual: más copos dan impresión de tormenta tranquila; menos copos sugieren una caída ligera. El dibujo invita a observar cómo el clima modifica la lectura de una escena.
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