El movimiento bajo y alargado domina este dibujo de cobra egipcia deslizándose para colorear. A diferencia de las posturas erguidas, aquí la atención se va hacia la dirección del cuerpo y la sensación de avance sobre el suelo. La cobra egipcia ha sido mencionada muchas veces en la cultura del antiguo Egipto, especialmente por su presencia simbólica en coronas y emblemas reales.
Para dar vida a la escena, los tonos arena, pardo y gris funcionan muy bien, sobre todo si se quiere relacionar la imagen con ambientes secos o rocosos. La cobra egipcia permite trabajar conceptos como desplazamiento, camuflaje y adaptación. No hace falta recargar el dibujo: unas sombras suaves bajo el cuerpo bastan para que parezca que realmente se desliza.
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