La mariposa nacarada debe su encanto a reflejos claros que recuerdan al nácar, ese brillo suave de algunas conchas. Un dibujo de mariposa nacarada para colorear invita a trabajar luminosidad más que intensidad, con tonos crema, plata, beige, rosa pálido o verde muy suave.
En varias especies llamadas nacaradas, el reverso de las alas presenta manchas claras que parecen pequeñas piezas brillantes. Ese detalle resulta perfecto para practicar contraste delicado: no hace falta cubrir todo con colores fuertes para que el dibujo cobre vida. La lámina también conecta insectos y texturas naturales, desde alas hasta minerales y conchas. Mirar una mariposa de este tipo ayuda a entender que la naturaleza usa muchas formas de luz, no solo colores llamativos.
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