Los dedos de una salamandra dicen más de lo que parece. Sirven para apoyarse sobre hojas, piedras y troncos húmedos, y permiten distinguir ciertos grupos cuando se observan con cuidado. Este dibujo de salamandra de dedos para colorear pone el foco en una parte pequeña del cuerpo que suele pasar desapercibida, pero que resulta clave para entender su movimiento.
La imagen puede aprovecharse para introducir vocabulario anatómico sencillo: extremidades, falanges, apoyo, cola y tronco. A diferencia de los lagartos, las salamandras tienen una piel desnuda y húmeda, sin escamas visibles, algo importante al colorear texturas. Si se remarcan suavemente las patas y el suelo, el animal parece estar avanzando con calma, como ocurre en muchas noches lluviosas.
Deja una respuesta